La mayoria de los canales televisivos contienen programas si no iguales, muy similares, unos más originales que otros y la gran mayoria de concursos plagiados del extranjero con más o menos fortuna. Hay concursos, una minoria, que se dedican a premiar, la cultura, el ingenio o la habilidad de los concursantes. Pero hay otros –cada vez más– que no hacen otra cosa que mirar de ganar dinero a costa de las llamadas telefónicas de los concursantes, de la manera más falaz y perversa posible. Nadie es capaz de acertar la palabra que piden (la mayoria de las veces bien fácil para embaucar a los espectadores), si no le da la gana a la insidiosa y pizpireta presentadora. Y hasta que no ha recibido las cien o quinientas llamadas que tengan estipuladas con la direcciòn del programa, no se concede –entre espavientos– el premio a la persona que casualmente llama en aquel momento. Pero todavía hay personas que ven estos programas ¿Y además tienen el valor de llamar? ¿Tanta ignorancia e idiotez hay en el mundo ? Casi no puedo creerlo.
Por favor, sean lúcidos y piensen un poco. A tanto por ciento de cada llamada...
Imagínense ustedes qué negocio más redondo
¡Qué vergüenza!