Antoni Coll -
07/09/2008 18:01
En mi pueblo, como en tantos otros, se habla en árabe en los campos en la temporada de recogida de la fruta. Es más: trabajadores de Marruecos, Malí, Senegal y otras naciones africanas trabajan durante el actual mes del Ramadán sin tomar alimento, ni siquiera agua, desde el amanecer hasta el ocaso, como están llamados a hacer los mil millones de musulmanes esparcidos por el mundo.
Mientras tanto, en un despacho con aire acondicionado, al ministro de Trabajo se le ocurre la idea de que con dos millones y medio de parados, hay que acabar con las contrataciones en origen. Los ‘agentes sociales’ preguntan ¿quién va a recoger las manzanas, los claveles, los tomates, la cebolla…? Celestino Corbacho matiza su postura y la vicepresidenta la desautoriza cuando le corrige diciendo: seguirán las contrataciones en origen.
Este episodio ha servido para recordar la dureza de algunos trabajos agrícolas, que se quedarían por hacer sin la ayuda inestimable de los inmigrantes.