Antoni Coll -
16/09/2008 10:41
La pasividad con la que aceptamos leyes injustas, por el hecho de emanar de un gobierno salido de las urnas, es peligrosa. En situaciones graves, la misma actitud determinó funestas consecuencias, como recoge el famoso texto de 1946 del pastor luterano Martin Niemöller. El pastor, jefe de submarino durante la Primera Guerra Mundial, estaba acostumbrado a levantar el periscopio en sus reflexiones:
«Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no quedaba nadie que pudiera protestar».