Una ruta organizada por el Ayuntamiento recorre diferentes espacios relacionados con la vida de Francesc Vidal i Barraquer
Durante la Guerra Civil española (19361939) hubo personas que, por iniciativa propia o asumiendo labores especiales, trabajaron para hacer posible la paz o, al menos, hacer más llevaderos los sufrimientos de las víctimas. Uno de esas personas, y al mismo tiempo uno de los tres hijos ilustres de Cambrils, fue la extraordinaria figura del cardenal Vidal i Barraquer.
Con ese buen motivo, el Ayuntamiento organizó ayer una ruta en la que el medio centenar de interesados participantes recorrieron hasta una decena de puntos del núcleo municipal arrancando en la Plaça d’Espanya y realizando la primera parada en el número 17 de la calle Vidal i Barraquer. Es, precisamente, la casa donde nació Francesc Vidal i Barraquer, abierta gentilmente para la ocasión por la familia Vidal i Barraquer. La iniciativa cultural contó además con el apoyo de la Fundació Vidal i Barraquer, la parroquia Santa Maria de Cambrils, el Col·legi La Salle, el Col·legi Vedruna y la Cooperativa Agrícola i Caixa Agrària de Cambrils.
Un minucioso recorrido
El visitante pudo comprobar y conocer de primera mano desde la cama donde nació este histórico personaje, hasta la parroquia cambrilense donde ofició numerosas eucaristías. Àngel Gasol se encargó de hacer de guía, detallando minuciosamente las vivencias y las actividades diplomáticas y pastorales antes, durante y después de la Guerra Civil. Al tiempo señalaba al, los rasgos más diferenciadores de un cardenal que se convirtió en un símbolo de la actitud defensora de la paz desde su propio estilo de vida, vivido de una manera coherente hasta en el exilio. Sirva como ejemplo una de sus frases: «la idea de una gestión pacificadora no se aparta de mi mente. Tan necesaria es la misión de un obispo de estimar y de buscar la paz».
Así, los participantes recorrieron algunos de los puntos de Cambrils en los que quedó reflejada la infancia y la actividad pastoral de Vidal i Barraquer como arzobispo de Tarragona. El colofón a todo ese recorrido lo puso, en boca de Gasol, las palabras que en 1978 ofreció el doctor Josep Pont i Gol, entonces arzobispo de Tarragona, al regreso de los restos de Vidal i Barraquer a España después de su muerte en 1943: «el mensaje de su regreso será, no puede ser otro, el mensaje de la paz, el mismo que en su exilio, el mensaje de siempre. Porque él, que nunca se cubrió con ninguna bandera, se había constituido en símbolo de paz en una guerra fratricida, expiando siempre a la paloma y la joven rama del olivo».