A los granas les faltó presencia arriba, pero no quedó más remedio ante la talla del rival (Nàstic 0- Zaragoza 0)
Francisco Montoya -
16/11/2008 18:43
El Nàstic empató a cero este sábado en el Nou Estadi ante el Real Zaragoza en lo que, pese a lo que pueda parecer el resultado, fue una demostración de actitud, entrega, orden y casi siempre seriedad del equipo grana, al que sólo el cansancio final mermó su ejemplar colocación defensiva durante todo el partido. Es verdad que el equipo local pudo ganar en alguna ocasión aislada, y que tuvo algún pasaje de dominio. Pero eso no debe ocultar que quien más y mejores ocasiones tuvo fue el Zaragoza y que empatar ante un equipo así, por mucho que fuese en casa, no es mal resultado. Y más jugando como jugó el equipo.
Quedó claro ayer en Tarragona que, con esa actitud, esa concentración y esa entrega, el Nàstic no tiene que pasar ningún apuro este año en Segunda A. Más allá de las sensaciones, se pueden después analizar las rachas: la de cuatro partidos sin ganar, o la de dos empates consecutivos. Incluso, visto de otra forma, se puede recordar que el equipo grana sólo ha perdido un partido de los últimos siete. Así que hay números para todos los gustos.
El debut de Antonio López
Sorprendió César Ferrando con su alineación, metiendo a Antonio López –que aún no había jugado ni un minuto– y jugando en casa con trivote. Un trivote, eso sí, en el que Diop parecía más un media punta que un centrocampista. 4-2-3-1, al fin y al cabo. Con esos mimbres, la primera mitad fue una demostración táctica. Los granas, conscientes de que el Zaragoza es capaz de resolver un partido sin necesidad de jugar a nada, esperaron atrás. Sin complejos: el objetivo era taponar huecos, evitar espacios entre líneas, y salir con velocidad y juego directo en cuanto se robase el esférico.
El partido fue aburrido y el Nàstic, gracias a su orden, se mostró en el arranque como el equipo más cómodo. Los balones largos buscando a Moisés o intentando generar segundas jugadas permitían llegar a la zona peligrosa con rapidez. Existió durante algunos minutos cierta sensación de peligro, aunque el bagaje de ocasiones fue pobre: sólo un lejano intento de vaselina de Diop, que salió fuera.
Sabía el Nàstic que los maños nunca están muertos, por muy mala pinta que tengan o por muy poco inspirados que parezcan cuando mueven el balón de lado a lado y se ven condenados a llevar la iniciativa –ayer el Nàstic se la entregó sin tapujos-. Aún defendiendo con orden y concentración, las ocasiones tenían que llegar, y así sucedió. La primera, por verdadera mala suerte, nació de las botas de Ewerthon en el 27’: intentó un disparo que rebotó en la defensa y fue a parar a Arizmendi, que entraba solo por el segundo palo. Pero el cabezazo a placer lo envió un soberbio Rubén Pérez a córner. Dos más llegaron en el 36’: un disparo blando de Oliveira que detuvo de nuevo Rubén, y una media vuelta de Ewerthon desde la frontal que se marchó por poco. No es que los granas estuvieran sufriendo un asedio. Fue más bien un goteo que por suerte no fructificó.
En cuanto al ataque, quitando esos primeros diez minutos de incertidumbre sin ocasiones, el Nàstic no se prodigó en exceso, y confió a la estrategia todo su peligro. Un córner botado por Redondo en el 38’ que nadie tocó y que casi se cuela a gol, y un cabezazo flojo de Moisés en el 45’ que López Vallejo detuvo sin problemas, fueron todo lo que produjo el Nàstic durante media hora larga. No era para menos: el partido estaba ayer para defender. Y con razón.
Tras el descanso, el choque se pareció al de la primera parte. Volvió a tener el Nàstic un periodo inicial de 10 minutos de inspiración, en los que taponaba cualquier vía de ataque visitante y desquiciaba a un rival que no sabía qué hacer con el esférico. Un pasaje en el que los granas robaban rápido y llegaban arriba con facilidad, especialmente por banda, pero de nuevo les costaba crear ocasiones. Una de las más claras la tuvo el debutante Antonio López. Diop y Campano retrataron a la defensa maña con una pared por la derecha, el senegalés la puso y un rechace le dejó el esférico a Antonio, solo en el segundo palo. Pero tardó en controlar y para cuando chutó se le había echado encima la defensa. Corría el 48’.
El peor rato para los locales
Sin embargo, poco a poco el Zaragoza iba a sentirse mejor. El cansancio comenzó a desajustar el dispositivo defensivo grana y llegó la hora de suplir esa falta de orden con concentración y mucha entrega. Y también ahí estuvo ayer bien el equipo grana. Aun así, las ocasiones aragonesas comenzaron a caer por su propio peso y acabaron metiendo al equipo de Ferrando en su área en una defensa desesperada. La tuvo primero Arizmendi, solo ante Rubén en el 61’, pero su remate salió demasiado cruzado. En el 67’, lo intentaría Caffa con un disparo muy lejano, y el propio Caffa, tras un barullo, se iba a encontrar solo ante Rubén en el 69’, pero su potente disparo lo consiguió despejar de nuevo el meta grana, héroe ayer. Otra más, en el 74’, pudo suponer el 0-1 de Oliveira en un mano a mano, pero otra vez Rubén Pérez logró detener.
El Nàstic sufría ante un Zaragoza que ahora sí encontraba líneas de pase y llegaba con peligro. Los maños combinaban con precisión y velocidad y ante eso el equipo grana tuvo que responder con mucha actitud. Con casi todo el once metido atrás, César Ferrando abandonó la idea del juego directo y apostó por la velocidad para sus contraataques, con Jordi Alba y N’Gal. Y pudo salir bien: más de una jugada estuvo cerca de alcanzar el área rival, pero siempre faltó una pizca de suerte o de precisión en el último pase. La mejor para dar la campanada la tuvo Gibanel ya ene l 84’: N’Gal se marchó de dos defensores y corrió hacia portería para, posteriormente, darle el pase de la muerte al oscense. Pero el remate se marchó fuera.
Así que ni unos ni otros lograron adelantarse en un final de locos, de ida y vuelta, en el que ambos tuvieron llegadas peligrosas y algunas ocasiones y en el que pudo ganar cualquiera, especialmente los visitantes, pero en el que el equipo grana hizo una demostración de entrega y actitud que le dio un merecido punto. Tal vez sepa a poco, pero puntos así también suman. Y el Nàstic ya tiene 15.