El Alnimar Reus perdió, contra todo pronóstico, en la pista del Shum Maçanet (5-4). Aunque la victoria era lo único que entraba en los planes del conjunto que dirige Carlos Figueroa, la mala gestión de la ventaja en el tramo final hizo que al final el conjunto de la capital del Baix Camp regresara a casa con una dolorosa derrota.
El Alnimar Reus perdió, contra todo pronóstico, en la pista del Shum Maçanet (5-4). Aunque la victoria era lo único que entraba en los planes del conjunto que dirige Carlos Figueroa, la mala gestión de la ventaja en el tramo final hizo que al final el conjunto de la capital del Baix Camp regresara a casa con una dolorosa derrota.
Las dos caras del Alnimar Reus volvieron a verse ayer en la pista del conjunto gerundense. La buena y la mala. Aunque los rojinegros consiguieron mantener una buena imagen durante gran parte del partido, jugar con criterio y conseguir ir por delante del marcador durante muchos muchos minutos, el tesón del Maçanet, la ilusión por derrotar a un rival de mayor entidad y la fuerza en los instantes finales provocó el fracaso estrepitoso de los reusenses.
Y eso que ayer el Alnimar Reus logró encarrilar la victoria en el minuto 35. En ese instante, gracias a un magistral Pedrito Gil, los rojinegros dominaban 1 a 3 un partido que tenían de cara. Parecía poco probable ver peligrar la victoria. Sólo la entrega de la afición y la constancia de los jugadores del Maçanet podían cambiar el rumbo del partido. Y así fue. El peor de los escenarios lo sufrió en primera persona el equipo de Figueroa. Los locales Castanyé (39’) y Soler (42’) devolvieron la igualada al marcador en apenas siete minutos. Los mismos que sirvieron para que los rojinegros se pusieran nerviosos y vieran peligrar, por primera vez, un triunfo que tenían a tocar.
La reacción del Alnimar Reus fue buena. El goleador Pedito Gil, pletórico ayer en facetas ofensivas –anotó las cuatro dianas rojinegras– se encargó, con un disparo letal, avanzar de nuevo a su equipo. Poco duró la alegría rojinegra. En un minuto y medio los del Baix Camp se vinieron abajo y dejaron el camino libre al Maçanet para anotarse la trabajada victoria final. Un triunfo que, lógicamente, desató la euforia de una grada entregada a su equipo.
Final fatídico
Los responsables de materializar la machada del Shum Maçanet fueron Manel Garcia (45’38’’) y González (47’25’’). Sus goles se convirtieron en dos mazazos ante los que nada pudo hacer el Alnimar Reus. El recién renovado Marc Gual lo intentó a la desesperada cuando la tragedia ya se mascaba, pero su disparo se acabó estrellándose al palo.
Un empate tampoco hubiera servido de mucho. La victoria era lo único que contemplaba el Alnimar Reus antes de empezar el partido en una pista que sobre el papel se intuía favorable para los intereses rojinegros.